¿Qué hablen bien o mal?…¡Que hablen!

Los primeros tiempos de un emprendimiento son duros. Las buenas noticias que se pueden mostrar son mínimas comparadas con las piedras en el camino a sortear. Sin embargo tratamos de mostrar siempre el lado positivo. Cuando un emprendimiento recién nace se busca mostrar cosas buenas únicamente, nuevos clientes, nuevas oficinas, nuevos empleados ¡éxitos, éxitos, éxitos!

Pero la realidad es que muchos emprendedores tienen que lidiar con la falta de apoyo, con criticas, reclamos, gastos, empleados y hasta contra campañas de desprestigio. Pero el foco de este post es entender que la gente habla por hablar, y que se debe seguir adelante focalizado en el “por que” y no en el como o en el que.

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Simon Sinek el circulo dorado. Imagen de mastermarketingdigital.com

Hace unos días alguien puso esta frase en Linkedin:

“La ingeniería social es un conjunto de técnicas psicológicas y habilidades sociales empleadas para obtener información de terceras personas, o hacer que estas personas realicen ciertas actividades que nosotros queramos sin que estas se den cuenta de ello.”

Si bien el post estaba orientado a la protección de la informacion, evitando ataques de los llamados “Ingeniería Social” me di cuenta que es verdad, muchas veces influimos en las personas para que realicen ciertas actividades aunque no estén seguros.

El año pasado me fui de la empresa que trabajaba por la falta de valores y profesionalismo con la que se manejaba, y porque principalmente querían tapar con dinero lo que no tenían como aptitud.

Estuve cerca de 2 años ahí, y quienes se jactaban de tener “códigos” o de ser amigos me pagaron un tiempo en negro, tuve un salario por debajo de mi rol e incluso por debajo del promedio de la empresa en general, e incluso soportando tener que sentarme en una silla de plástico durante meses.

Meses antes de mi partida tuve que lidiar con una persona que habían puesto como “consultor” para ayudarme. El consultor era un lastre innecesario, recuerdo una vez que le pedí que me ayudara a generar un plan de trabajo que requería responder cerca de 1000 hitos de un documento para lograr calificar como Socio con aptitud de Servicios Administrados en AWS. En menos de una semana este “consultor” tenia listo el trabajo. ¡Todo un récord! Si no fuera porque el entregable eran 5 paginas, de las cuales 2 eran de portada. O tenia gran capacidad de resumen o era un trabajo impresentable. Y si… Era impresentable.

Antes de irme, tuve una charla con el dueño de la empresa -caminando por los Bosques de Palermo- para comentarle que iba a tomar otro rumbo. Aprovechando esa charla le sugerí que tomara a este consultor, y aunque al principio no le gustaba la idea, terminó contratándolo como mi reemplazo. Que compleja es la psiquis de una persona, pero como dije mas arriba… habilidades sociales empleadas para hacer que personas realicen ciertas actividades que nosotros queramos sin que estas se den cuenta de ello.

Meses después estos 2 personajes comenzaron a sentirse amenazados por mi nuevo emprendimiento, y decidieron tomar cartas en el asunto, armando todo tipo de campañas de desprestigio, esbozando principalmente falacias acerca del “intento de robo de clientes”, basados en que al irme envié un mail a todos mis contactos informando que me había ido de la empresa.

Recorrieron clientes, potenciales clientes, partners y todo tipo de reuniones llevando como estandarte la critica hacia mi persona y mi empresa. Pusieron notas en algunos medios dando a entender que se encontraban en una etapa de Level Up. En muchas casos me enteraba por conocidos de las cosas que decían y me indignaba, hasta que alguien me dijo: “que hablen bien o que hablen mal no importa, que hablen es lo que importa”. Al principio no entendía como podía ser eso un beneficio para un emprendedor y para una compañía con meses en el mercado.

Sin embargo el tiempo fue poniendo las cosas en su lugar, y claramente que hablaran de mi genero un incremento en el posicionamiento del nombre de mi compañía. Demostró también que hablaban de mi porque estaba por encima de ellos, y todo ese palabrerío que volcaban se fue diluyendo mágicamente.

De pronto algunas personas que no me conocían (mas que por estas fabulas malintencionadas) se pusieron en contacto conmigo y personas que si me conocían quisieron escuchar el lado B del disco. Y ahí fue cuando comprobé que no importa lo que digan. ¿Qué hablen bien o mal?…¡Que hablen!

El contraste de un discurso basado en la envidia contra nuestro discurso basado en valores transformaron es conversaciones en oportunidades de negocios y esas oportunidades en clientes. El centrarse en el “por qué” nos dió una identidad de empresa, generó que la gente que trabaja con nosotros se involucre en el emprendimiento con compromiso, y que toda esa fuerza orientada hacia nuestros clientes nos diera como resultado una identidad de empresa que no trabaja solo por dinero, sino que trabaja para conseguir los éxitos que el cliente necesita.

Tal como pasa en el Aikido, emprender también se trata de convertir la fuerza y el ímpetu del atacante contra sí mismo, pero una vez que se logra armonizar la energía se lograr trabajar con el éxito de los clientes como combustible propio dejando al rival peleando contra su sombra.

Written by

Entrepreneur — CTO 54cuatro https://www.linkedin.com/company/54cuatro

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